En esta cápsula, más que centrarme en la pérdida —que es la mayor imaginable—, propongo mirar desde otra perspectiva: La guerra no solo destruye vidas. También desmantela tejido productivo, agrava las crisis climáticas, multiplica los desplazamientos y bloquea la cooperación internacional.
👉 Sin paz, no hay inversión verde.
👉 Sin paz, no hay ODS ni regeneración posible.
Hablar de paz no es hacer política. Es hablar de sostenibilidad. Y normalizar el conflicto es también renunciar al planeta que queremos construir.





