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	<title>Sociedad &#8211; Silvia Urarte · SOS_tenibilidad</title>
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	<description>Por la mirada universal de la sostenibilidad</description>
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	<title>Sociedad &#8211; Silvia Urarte · SOS_tenibilidad</title>
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		<title>La verdad incómoda: sin inmigración no hay Estado del bienestar sostenible (Crónica Global)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Silvia Urarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Apr 2026 23:16:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Crónica Global]]></category>
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		<category><![CDATA[Inmigración]]></category>
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					<description><![CDATA[Publicado en:  Crónica Global  "Cuando disminuyen los cotizantes y aumentan los jubilados, el ajuste solo puede venir por cuatro vías: mayores cotizaciones, más impuestos, más deuda o prestaciones más bajas. Si el ajuste llega, la única diferencia será si se produce de forma planificada o por choque"  España no tiene un problema de  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap" style="max-width:1248px;margin-left: calc(-4% / 2 );margin-right: calc(-4% / 2 );"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column" style="--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column"><div class="fusion-alert alert custom alert-custom fusion-alert-left awb-alert-native-link-color" style="--awb-background-color:rgba(50,105,255,0.05);--awb-accent-color:var(--awb-color7);--awb-border-size:0px;--awb-border-top-left-radius:0px;--awb-border-top-right-radius:0px;--awb-border-bottom-left-radius:0px;--awb-border-bottom-right-radius:0px;--awb-margin-bottom:20px;" role="alert"><div class="fusion-alert-content-wrapper"><span class="alert-icon"><i class="fa-newspaper fas" aria-hidden="true"></i></span><span class="fusion-alert-content"><span style="color: #000080;">Publicado en:  <a href="https://cronicaglobal.elespanol.com/" target="_blank" rel="noopener">Crónica Global</a></span></span></div></div><div class="fusion-text fusion-text-1"><h3 class="article-header__subheading"><em>«Cuando disminuyen los cotizantes y aumentan los jubilados, el ajuste solo puede venir por cuatro vías: mayores cotizaciones, más impuestos, más deuda o prestaciones más bajas. Si el ajuste llega, la única diferencia será si se produce de forma planificada o por choque»</em></h3>
</div><div class="fusion-text fusion-text-2"><p id="paragraph_1" class="paragraph">España no tiene un problema de inmigración. Tiene un <strong>problema de sostenibilidad</strong>.</p>
<p id="paragraph_2" class="paragraph">Discutimos la inmigración como si fuera una cuestión de <strong>orden público</strong>, <strong>identidad</strong> o <strong>competencia laboral</strong> inmediata. Pero el debate real es otro: si el <strong>Estado del bienestar</strong> <strong>español</strong> será <strong>sostenible</strong> en las próximas décadas. Y aquí aparece la verdad incómoda: sin una base activa suficiente, no lo será.</p>
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<div class="exp-ui__cta-button__text">No es una cuestión ideológica, sino <strong>demográfica</strong>. España tiene una de las tasas de <strong>fecundidad</strong> más bajas de Europa —en torno a 1,1 hijos por mujer, según Eurostat—, muy lejos del 2,1 necesario para garantizar el reemplazo generacional.</div>
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<p id="paragraph_4" class="paragraph">Al mismo tiempo, la generación del <strong><em>baby boom</em></strong> está entrando masivamente en la <strong>jubilación</strong>. El resultado es una estructura poblacional cada vez más envejecida: el 20,4% de la población ya tiene más de 65 años, y el INE proyecta que en 2050 será casi el 30%.</p>
<p id="paragraph_5" class="paragraph">El sistema de pensiones se basa en una ecuación simple: <strong>los trabajadores de hoy pagan las pensiones de hoy</strong>. Actualmente hay alrededor de 2,3 trabajadores por cada pensionista. Hace dos décadas eran más de tres. Y la tendencia seguirá deteriorándose si no aumenta la población en edad de trabajar.</p>
<p id="paragraph_6" class="paragraph">Cuando <strong>disminuyen los cotizantes y aumentan los jubilados</strong>, el ajuste solo puede venir por cuatro vías: mayores cotizaciones, más impuestos, más deuda o prestaciones más bajas. No existe una quinta opción mágica que esquive esa realidad matemática.</p>
<p id="paragraph_7" class="paragraph">Lo demás es retórica.</p>
<p id="paragraph_8" class="paragraph">Alemania ha asumido explícitamente que <strong>sin inmigración</strong> su sistema productivo y su sistema de pensiones <strong>no serían sostenibles</strong>. Japón, que durante años se resistió a abrir sus fronteras laborales, se enfrenta hoy a una contracción estructural impulsada por el envejecimiento.</p>
<p id="paragraph_9" class="paragraph">La demografía no es una opinión, es una <strong>variable estructural</strong>.</p>
<p id="paragraph_10" class="paragraph">Sin embargo, el debate público en España sigue atrapado en el corto plazo. Se habla de presión sobre los servicios públicos, de competencia salarial o de tensión en el mercado laboral. Son <strong>preocupaciones</strong> legítimas, pero <strong>parciales</strong>.</p>
<p id="paragraph_11" class="paragraph">La pregunta estratégica no es cuántas personas llegan, sino <strong>cómo se sostiene un sistema</strong> que necesita una base contributiva amplia, estable y cualificada.</p>
<p id="paragraph_12" class="paragraph">Otra <strong>verdad incómoda</strong> es que una parte muy significativa del crecimiento reciente del empleo en España se ha apoyado en la <strong>incorporación</strong> <strong>de trabajadores nacidos fuera del país</strong>.</p>
<p id="paragraph_13" class="paragraph">Sectores como los cuidados, la construcción, la agricultura, la hostelería o la logística dependen ya de esa fuerza laboral. Sin ella, la actividad económica sería menor y también lo sería la recaudación. Pensar que cerrar la puerta genera automáticamente empleo nacional es <strong>desconocer cómo funciona la estructura productiva</strong>.</p>
<p id="paragraph_14" class="paragraph">El argumento de que <strong>“nos quitan el trabajo”</strong> parte de una premisa equivocada: que el empleo es una tarta fija. Pero el empleo depende del crecimiento, y el crecimiento depende de disponer de suficiente <strong>capital humano</strong>.</p>
<p id="paragraph_15" class="paragraph">España no sufre un <strong>exceso</strong> estructural de <strong>trabajadores</strong>. Sufre desajustes de cualificación, baja productividad, economía sumergida y un modelo productivo que aún arrastra demasiada precariedad. Convertir la inmigración en el problema central puede resultar <strong>políticamente rentable, pero estratégicamente es miope</strong>.</p>
<p id="paragraph_16" class="paragraph">Esto no significa que cualquier política migratoria sea válida. La <strong>inmigración mal gestionada</strong> genera precariedad, informalidad y tensión social.</p>
<p id="paragraph_17" class="paragraph">La <strong>inmigración integrada</strong>, en cambio, amplía la base fiscal, dinamiza sectores y refuerza la sostenibilidad del sistema.</p>
<p id="paragraph_18" class="paragraph">La diferencia está en la <strong>estrategia</strong>: regularización eficaz, reconocimiento ágil de titulaciones, formación y recualificación, lucha contra la economía sumergida y políticas de vivienda que eviten la fractura social. Sin integración productiva, la inmigración es un parche. Con integración, es una <strong>palanca</strong> <strong>estructural</strong>.</p>
<p id="paragraph_19" class="paragraph">A todo ello se suma otro factor que rara vez se menciona: la <strong>fuga de talento</strong>. Cada año miles de jóvenes cualificados emigran buscando mejores salarios y oportunidades.</p>
<p id="paragraph_20" class="paragraph">España pierde población activa por abajo mientras la gana por arriba en forma de jubilados. La <strong>ecuación </strong>es<strong> insostenible</strong> sin un flujo migratorio neto positivo, pero también sin una estrategia decidida de retención del talento propio.</p>
<p id="paragraph_21" class="paragraph">Porque la sostenibilidad no consiste solo en atraer trabajadores, consiste en <strong>no expulsar a los que hemos formado</strong>. Invertimos en educación, financiamos universidades, formamos ingenieros, sanitarios y perfiles técnicos que después desarrollan su carrera fuera.</p>
<p id="paragraph_22" class="paragraph">Cada joven cualificado que se va es una <strong>pérdida doble</strong>: de capital humano y de base contributiva futura.</p>
<p id="paragraph_23" class="paragraph">Sin una política activa de salarios competitivos, oportunidades profesionales, vivienda accesible e incentivos al retorno, cualquier <strong>estrategia demográfica</strong> quedará <strong>incompleta</strong>. No se trata solo de que vengan. Se trata también de que <strong>los nuestros quieran quedarse</strong>.</p>
<p id="paragraph_24" class="paragraph">El debate real, por tanto, no es inmigración sí o no. Es <strong>demografía y productividad</strong>. Sin una de las dos, el sistema no se sostiene. Y España no lidera precisamente los rankings europeos de productividad.</p>
<p id="paragraph_25" class="paragraph">Mientras tanto, el envejecimiento avanza con independencia del debate político. Los organismos económicos llevan años advirtiendo de que el <strong>gasto en pensiones</strong>, sanidad y cuidados de larga duración <strong>aumentará</strong> de forma sostenida. La AIReF estima que el gasto en pensiones podría alcanzar el <strong>15% del PIB en 2050</strong>.</p>
<p id="paragraph_26" class="paragraph">Si la base de cotizantes no crece o no se vuelve significativamente más productiva, el ajuste llegará igualmente. La única diferencia será si se produce de <strong>forma planificada</strong> o <strong>por choque</strong>.</p>
<p id="paragraph_27" class="paragraph">Elegir no diseñar una estrategia demográfica coherente no evita el problema, simplemente<strong> desplaza el coste hacia el futuro</strong>. Y ese coste puede traducirse en mayor presión fiscal, más endeudamiento o recortes implícitos en las prestaciones.</p>
<p id="paragraph_28" class="paragraph">Ninguna sociedad puede sostener un <strong>Estado del bienestar ambicioso</strong> con una <strong>población activa menguante</strong>.</p>
<p id="paragraph_29" class="paragraph">La sostenibilidad demográfica no es una cuestión de izquierdas o derechas. Es una cuestión<strong> de diseño institucional</strong>. Y los números no negocian con ideologías.</p>
<p id="paragraph_30" class="paragraph">Podemos discutir el relato. La aritmética, no.</p>
<p id="paragraph_31" class="paragraph"><strong>La aritmética no vota, pero siempre gana.</strong></p>
</div><div class="fusion-separator fusion-full-width-sep" style="align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;width:100%;"></div><div ><a class="fusion-button button-flat fusion-button-default-size button-default fusion-button-default button-1 fusion-button-default-span fusion-button-default-type" target="_blank" rel="noopener noreferrer" href="https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/20260402/verdad-incomoda-sin-inmigracion-no-bienestar-sostenible/1003742739591_12.html"><span class="fusion-button-text awb-button__text awb-button__text--default">Ver artículo</span></a></div></div></div></div></div>
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		<title>La singularidad sostenible: el futuro que Catalunya debe decidir ahora (Via Empresa)</title>
		<link>https://silviaurarte.com/la-singularidad-sostenible-el-futuro-que-catalunya-debe-decidir-ahora-via-empresa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Silvia Urarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 17 Dec 2025 20:10:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Catalunya]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Futuro]]></category>
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		<category><![CDATA[Política]]></category>
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					<description><![CDATA[Publicado en: Via Empresa  El territorio tiene por delante la oportunidad de construir un modelo propio de progreso tecnológico y una singularidad sostenible que combine ambición y responsabilidad  La inteligencia artificial avanza más rápido de lo que las empresas, las leyes y la cultura pueden asimilar. Catalunya se encuentra en un punto decisivo: tiene el  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-2 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap" style="max-width:1248px;margin-left: calc(-4% / 2 );margin-right: calc(-4% / 2 );"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column" style="--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column"><div class="fusion-alert alert custom alert-custom fusion-alert-left awb-alert-native-link-color" style="--awb-background-color:rgba(50,105,255,0.05);--awb-accent-color:var(--awb-color7);--awb-border-size:0px;--awb-border-top-left-radius:0px;--awb-border-top-right-radius:0px;--awb-border-bottom-left-radius:0px;--awb-border-bottom-right-radius:0px;--awb-margin-bottom:20px;" role="alert"><div class="fusion-alert-content-wrapper"><span class="alert-icon"><i class="fa-newspaper fas" aria-hidden="true"></i></span><span class="fusion-alert-content"><span style="color: #000080;">Publicado en: <a href="https://www.viaempresa.cat/" target="_blank" rel="noopener">Via Empresa</a></span></span></div></div><div class="fusion-text fusion-text-3"><h3 class="c-mainarticle__subtitle">El territorio tiene por delante la oportunidad de construir un modelo propio de progreso tecnológico y una singularidad sostenible que combine ambición y responsabilidad</h3>
</div><div class="fusion-text fusion-text-4"><p>La <strong>inteligencia artificial </strong>avanza más rápido de lo que las empresas, las leyes y la cultura pueden asimilar. Catalunya se encuentra en un punto decisivo: tiene el talento, la ambición y la capacidad de <strong>innovación</strong> para liderar esta nueva era, pero solo lo logrará si es capaz de unir tecnología, sostenibilidad y ética en un mismo modelo estratégico. La <strong>singularidad</strong> no es ciencia ficción: es el futuro que estamos diseñando hoy.</p>
<p>Hay ideas que pasan años dormidas hasta que, casi sin darnos cuenta, empiezan a definirlo todo. La singularidad tecnológica —ese momento en que la inteligencia artificial supera a la humana y evoluciona sin intervención— aún suena lejana, pero sus efectos ya se filtran en la economía real, en las decisiones empresariales y en la cultura con la que imaginamos el futuro. Quizás no sepamos cuándo llegará, pero sí sabemos algo más importante: estamos escribiendo su preámbulo ahora mismo, desde cada empresa, cada algoritmo y cada política de innovación.</p>
<blockquote>
<p><strong>La singularidad no es ciencia ficción: es el futuro que estamos diseñando hoy</strong></p>
</blockquote>
<p>Catalunya, con su ecosistema vibrante de talento, industria y creatividad, se encuentra en un lugar privilegiado para observar —y orientar— este cambio. Y es aquí donde la pregunta adquiere otra dimensión: no se trata de anticipar si la singularidad ocurrirá, sino de preguntarnos qué tipo de singularidad queremos que llegue.</p>
<p>En los últimos años, tecnologías como la IA generativa, la robótica autónoma, la biotecnología o los gemelos digitales han pasado de ser prototipos a convertirse en infraestructura diaria. No hablamos de ciencia ficción, sino de un tejido productivo que ya se apoya en sistemas capaces de aprender, recomendar, optimizar y, en algunos casos, decidir. Catalunya ha avanzado con fuerza en este proceso: los hubs tecnológicos crecen, las universidades se proyectan internacionalmente y las startups nacen con la mirada puesta en el mundo. La singularidad no irrumpirá de repente; la estamos construyendo paso a paso, en cómo gobernamos los datos, en cómo gestionamos el talento y en qué valores priorizamos.</p>
<p>Este avance acelerado, sin embargo, revela un fenómeno inquietante: innovar ya no es suficiente. La digitalización nos ha permitido ir más rápido, pero no siempre más lejos. El espejismo digital nos ha hecho confundir automatización con progreso. La sostenibilidad irrumpe justamente para recordarnos que la tecnología no es neutra: tiene una huella que impacta en la energía, en el empleo, en la cohesión social y en la forma en que distribuimos las oportunidades.</p>
<p>Los grandes modelos de IA consumen cantidades ingentes de energía que nos obligan a repensar las infraestructuras. La automatización reconfigura el mercado laboral a una velocidad que amenaza con dejar atrás a quien no consigue seguir el ritmo, especialmente la generación senior, cuyo talento sigue siendo una ventaja competitiva que no podemos ignorar. Y, al mismo tiempo, la IA abre nuevos caminos hacia la eficiencia energética, la trazabilidad en las cadenas de suministro y la economía circular, situando la sostenibilidad en el corazón de la competitividad, y no en su margen. El Barómetro de Innovación y Transformación Digital y Verde de Catalunya 2025 confirma esta tendencia: las empresas catalanas innovan más, exportan más y avanzan hacia un modelo donde digitalización y sostenibilidad se refuerzan mutuamente.</p>
<p>Miremos, además, lo que ya está pasando aquí. <strong>Suara Cooperativa</strong>, <a title="La catalana Suara Cooperativa, premiada pel seu compromís amb la innovació social i digital" href="https://www.viaempresa.cat/es/empresa/catalana-suara-cooperativa-premiada-por-su-compromiso-con-innovacion-social-digital_2221050_102.html" target="_self" rel="follow" data-external="0" data-intl-links-ca="https://www.viaempresa.cat/empresa/catalana-suara-cooperativa-premiada-seu-compromis-innovacio-social-digital_2221050_102.html" data-intl-links-es="https://www.viaempresa.cat/es/empresa/catalana-suara-cooperativa-premiada-por-su-compromiso-con-innovacion-social-digital_2221050_102.html">reconocida como <em>Catalonia Exponential Leader 2024</em></a>, demuestra que la innovación puede tener un impacto social directo. Las empresas emergentes premiadas por <strong>Acció</strong> en IA, robótica o <em>blockchain</em> están transformando sectores como la salud, la energía o la alimentación. El uso de la IA en las empresas catalanas se ha duplicado en solo un año. Y las oportunidades internacionales vinculadas a tecnología y sostenibilidad han alcanzado cifras récord en 2025. Todo apunta a lo mismo: Catalunya no está observando el futuro; lo está ensayando en tiempo real.</p>
<p>En este contexto, emerge la pregunta central: ¿quién tendrá el criterio cuando la inteligencia se desborde? Porque la singularidad no se definirá por la capacidad de los algoritmos, sino por nuestra capacidad de mantener una brújula. La IA puede ser más rápida, más precisa o más eficiente, pero le falta aquello que da sentido a una decisión: propósito, sensibilidad, ética, memoria cultural. Si no cultivamos estos elementos en las organizaciones, la IA no hará más que amplificar nuestras debilidades. La cuestión no es si la IA será inteligente, sino si nosotros seremos lo suficientemente inteligentes —conscientes, críticos, responsables— para convivir con ella sin renunciar a nuestra libertad estratégica.</p>
<blockquote>
<p><strong>Catalunya tiene por delante una oportunidad histórica: construir un modelo propio de progreso tecnológico, y una singularidad sostenible que combine ambición y responsabilidad</strong></p>
</blockquote>
<p>Esto implica diseñar modelos transparentes, potenciar el talento diverso, incorporar la sostenibilidad a la estrategia central de la empresa y recordar que el pensamiento humano sigue siendo el último bastión de la inteligencia significativa. Una organización que renuncia a su criterio renuncia también a su poder de decidir. Y un territorio que renuncia a su ética renuncia a su identidad.</p>
<p>Catalunya tiene por delante una oportunidad histórica: construir un modelo propio de progreso tecnológico, y una singularidad sostenible que combine ambición y responsabilidad. Un futuro donde la IA amplifique valores en lugar de erosionarlos; donde la competitividad incluya impacto social y ambiental; donde la innovación no se entienda como velocidad, sino como visión. Si la singularidad llega —y llegará—, tenemos la posibilidad de que llegue aquí, y de que llegue a la catalana: ética, creativa, humanista, valiente y profundamente consciente de las generaciones que vienen detrás.</p>
<p>La singularidad no es un destino inevitable. Es una construcción colectiva. Las empresas catalanas pueden decidir si este futuro será extractivo o sostenible, excluyente o inclusivo, acelerado o consciente.</p>
<p>El reto no es adaptarse a la historia: el reto es atreverse a escribirla.</p>
</div><div class="fusion-separator fusion-full-width-sep" style="align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;width:100%;"></div><div ><a class="fusion-button button-flat fusion-button-default-size button-default fusion-button-default button-2 fusion-button-default-span fusion-button-default-type" target="_blank" rel="noopener noreferrer" href="https://www.viaempresa.cat/es/economia/singularidad-sostenible-futuro-catalunya-debe-decidir-ahora_2227270_102.html"><span class="fusion-button-text awb-button__text awb-button__text--default">Ver artículo</span></a></div></div></div></div></div>
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			</item>
		<item>
		<title>Del “qué sabes hacer” al “qué impacto generas”: la nueva clave del talento</title>
		<link>https://silviaurarte.com/del-que-sabes-hacer-al-que-impacto-generas-la-nueva-clave-del-talento/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Silvia Urarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Dec 2025 07:32:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
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		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Talento]]></category>
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					<description><![CDATA[Publicado en:  Silvia Urarte  Durante décadas, la pregunta que ha guiado la gestión del talento en las empresas ha sido aparentemente simple y eficaz: ¿qué sabes hacer? A partir de ahí se han construido currículums, procesos de selección, planes de carrera y sistemas de evaluación del desempeño. En un entorno relativamente estable, donde el  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-3 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap" style="max-width:1248px;margin-left: calc(-4% / 2 );margin-right: calc(-4% / 2 );"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-2 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column" style="--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column"><div class="fusion-alert alert custom alert-custom fusion-alert-left awb-alert-native-link-color" style="--awb-background-color:rgba(50,105,255,0.05);--awb-accent-color:var(--awb-color7);--awb-border-size:0px;--awb-border-top-left-radius:0px;--awb-border-top-right-radius:0px;--awb-border-bottom-left-radius:0px;--awb-border-bottom-right-radius:0px;--awb-margin-bottom:20px;" role="alert"><div class="fusion-alert-content-wrapper"><span class="alert-icon"><i class="fa-newspaper fas" aria-hidden="true"></i></span><span class="fusion-alert-content"><span style="color: #000080;">Publicado en:  <a href="https://silviaurarte.com/" target="_blank" rel="noopener">Silvia Urarte</a></span></span></div></div><div class="fusion-text fusion-text-5"><p>Durante décadas, la pregunta que ha guiado la gestión del talento en las empresas ha sido aparentemente simple y eficaz: ¿qué sabes hacer? A partir de ahí se han construido currículums, procesos de selección, planes de carrera y sistemas de evaluación del desempeño. En un entorno relativamente estable, donde el valor se asociaba a la especialización y a la eficiencia, esta lógica funcionó.</p>
<p>Hoy, sin embargo, ese enfoque ya no es suficiente.</p>
<p>La aceleración tecnológica y la irrupción de la inteligencia artificial están desplazando el valor desde la ejecución hacia la decisión. Informes recientes del World Economic Forum apuntan a que una parte muy significativa de las habilidades actuales deberá transformarse antes de 2030 y que, paradójicamente, las competencias más demandadas ya no son solo técnicas, sino claramente humanas: pensamiento crítico, criterio, liderazgo, resiliencia y capacidad de tomar decisiones responsables en contextos complejos.</p>
<p>En este nuevo escenario, saber hacer deja de ser diferencial porque la tecnología ejecuta, optimiza y aprende a una velocidad que supera la capacidad humana. Por eso, para las empresas —y especialmente para los departamentos de recursos humanos— la pregunta clave debe evolucionar hacia otra mucho más exigente: ¿qué impacto generas con lo que sabes hacer?</p>
<p>Este cambio no es semántico, es estructural. Implica pasar de gestionar competencias a gestionar contribuciones con sentido. El impacto deja de medirse únicamente en términos de productividad inmediata y empieza a evaluarse en función de cómo se toman las decisiones, a quién benefician, qué consecuencias generan en el tiempo y cómo se utilizan los recursos humanos, económicos y tecnológicos disponibles.</p>
<p>Porque el verdadero valor del talento no siempre se mide en lo que produce, sino en lo que provoca.</p>
<p>Diversos estudios de consultoras como McKinsey o Deloitte coinciden en que las organizaciones que integran el propósito y el impacto en su estrategia no solo refuerzan su resiliencia a largo plazo, sino que también muestran mayores niveles de compromiso y fidelización del talento. En un mercado laboral cada vez más exigente, el sentido del trabajo se ha convertido en un factor clave de atracción y retención.</p>
<p>Dos profesionales con las mismas capacidades técnicas pueden aportar valores radicalmente distintos a una organización. La diferencia no está en el conocimiento acumulado, sino en el criterio con el que se actúa, en la responsabilidad con la que se toman decisiones y en la coherencia entre los valores personales y la cultura corporativa. En este punto, la ética deja de ser un valor declarativo para convertirse en una competencia profesional crítica.</p>
<p>La inteligencia artificial introduce, además, una nueva frontera en la gestión del talento. Analistas como Gartner coinciden en que su uso será cada vez más transversal y cotidiano en la empresa. Saber utilizarla será una competencia básica. Pero el verdadero diferencial estará en saber cuándo no usarla, cuándo detenerse y cuándo asumir una decisión humana que no puede ni debe ser delegada a un algoritmo. Ahí es donde el talento deja de ser operativo y se convierte en estratégico.</p>
<p>Las empresas que integren esta mirada en su gestión de personas no solo serán más eficientes, sino también más coherentes, más atractivas para el talento y más sostenibles en el largo plazo. Porque en un entorno cada vez más automatizado, el valor ya no reside únicamente en hacer más rápido, sino en decidir mejor.</p>
<p>Por eso, en la empresa del futuro, la pregunta decisiva ya no será solo qué sabes hacer, sino qué impacto generas con lo que sabes hacer.</p>
<p>Ahí empieza el verdadero valor.</p>
<p>Y ahí empieza, también, el trabajo que merece la pena.</p>
</div><div class="fusion-separator fusion-full-width-sep" style="align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;width:100%;"></div></div></div></div></div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Algoritmos que envejecen mal: el edadismo digital que las empresas no pueden ignorar (Via Empresa)</title>
		<link>https://silviaurarte.com/algoritmos-que-envejecen-mal-el-edadismo-digital-que-las-empresas-no-pueden-ignorar-via-empresa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Silvia Urarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Dec 2025 23:28:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Edadismo]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Sostenibilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Publicado en: Via Empresa  Una inteligencia verdaderamente humana y sostenible no teme el paso del tiempo. Lo integra, lo valora y lo convierte en sabiduría  La inteligencia artificial está entrando en los procesos de selección, promoción y evaluación con la misma velocidad con la que ha transformado otros sectores. Pero lejos de ampliar oportunidades, puede  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-4 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap" style="max-width:1248px;margin-left: calc(-4% / 2 );margin-right: calc(-4% / 2 );"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-3 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column" style="--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column"><div class="fusion-alert alert custom alert-custom fusion-alert-left awb-alert-native-link-color" style="--awb-background-color:rgba(50,105,255,0.05);--awb-accent-color:var(--awb-color7);--awb-border-size:0px;--awb-border-top-left-radius:0px;--awb-border-top-right-radius:0px;--awb-border-bottom-left-radius:0px;--awb-border-bottom-right-radius:0px;--awb-margin-bottom:20px;" role="alert"><div class="fusion-alert-content-wrapper"><span class="alert-icon"><i class="fa-newspaper fas" aria-hidden="true"></i></span><span class="fusion-alert-content"><span style="color: #000080;">Publicado en: <a href="https://www.viaempresa.cat/" target="_blank" rel="noopener">Via Empresa</a></span></span></div></div><div class="fusion-text fusion-text-6"><h2 class="c-mainarticle__subtitle">Una inteligencia verdaderamente humana y sostenible no teme el paso del tiempo. Lo integra, lo valora y lo convierte en sabiduría</h2>
</div><div class="fusion-text fusion-text-7"><p>La<strong> inteligencia artificial</strong> está entrando en los procesos de selección, promoción y evaluación con la misma velocidad con la que ha transformado otros sectores. Pero lejos de ampliar oportunidades, puede estar restringiéndolas. El <strong>edadismo digital</strong> se ha convertido en un filtro silencioso que erosiona la <strong>diversidad</strong>, desaprovecha talento sénior y reduce la competitividad futura de las organizaciones. En un contexto en el que la <strong>sostenibilidad humana</strong> entra plenamente en la agenda estratégica, ignorarlo es un riesgo</p>
<h3>La falsa objetividad de los algoritmos</h3>
<p>Durante años se defendió que los algoritmos eliminarían los sesgos humanos. Sin embargo, están reproduciendo —y amplificando— patrones históricos que discriminan por edad. En los procesos de selección, sistemas de IA analizan miles de currículums en segundos, y lo hacen aprendiendo de datos que reflejan decisiones tomadas durante décadas. Allí donde la edad fue un factor de exclusión, la IA lo convierte en un patrón “óptimo”.</p>
<p>Los estudios internacionales lo corroboran. En países como Australia, donde más de la mitad de las organizaciones utilizan IA en la contratación, se observa que los sistemas tienden a favorecer perfiles jóvenes porque sus bases de entrenamiento están dominadas por estos perfiles. En Estados Unidos, la AARP y la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo documentan que millones de trabajadores mayores de 40 años continúan experimentando discriminación laboral, ahora reforzada por herramientas tecnológicas que perpetúan el sesgo sin cuestionarlo.</p>
<p>El problema ya ha llegado a los tribunales. En mayo de 2025, un tribunal de California aceptó una demanda colectiva contra Workday por presunta discriminación por edad en sus algoritmos de selección. La señal es clara: la inteligencia artificial no es neutral, y las organizaciones ya no podrán ampararse en la “objetividad” del software.</p>
<h3>Europa legisla: la edad entra por primera vez en la regulación de IA</h3>
<p>La <strong>IA Act europea</strong>, en vigor desde 2024, introduce un cambio de paradigma. El artículo 5(b) prohíbe los sistemas de IA que exploten vulnerabilidades de las personas por razón de edad, entre otros factores. Es la primera vez que la edad aparece mencionada de manera explícita como variable capaz de generar discriminación algorítmica en la legislación tecnológica.</p>
<blockquote>
<p>En los procesos de selección, sistemas de IA analizan miles de currículums en segundos, y lo hacen aprendiendo de datos que reflejan decisiones tomadas durante décadas</p>
</blockquote>
<p>Más allá del texto, el impacto para las empresas es directo: deberán auditar cómo funcionan sus sistemas de filtrado, saber qué datos utilizan y demostrar que no generan desigualdades estructurales. La gobernanza algorítmica deja de ser voluntaria. Se convierte en un requisito para aquellas que quieran operar en un marco regulatorio que prioriza la protección de las personas y la equidad.</p>
<p>En Catalunya, iniciativas como <strong>Talent Sénior</strong> llevan años alertando de que el edadismo laboral —y ahora también el digital— está expulsando del mercado una parte esencial del talento experimentado. Su trabajo con empresas catalanas confirma que la discriminación por edad no es un fenómeno aislado, sino un patrón creciente que la IA corre el riesgo de amplificar si no se gestiona con criterios éticos y de sostenibilidad humana.</p>
<h3>Un sesgo que nace de los datos, pero también de la cultura</h3>
<p>La discriminación algorítmica no surge solo de modelos imperfectos. Surge, sobre todo, de nuestras culturas organizativas. El sector tecnológico global está construido mayoritariamente por equipos jóvenes, homogéneos y formados en entornos donde la innovación se asocia a juventud y la experiencia se percibe, erróneamente, como resistencia al cambio. La IA no corrige esta visión: la codifica.</p>
<p>Las cifras reflejan el impacto. En los países de la OCDE, solo aproximadamente la mitad de las personas de entre 55 y 64 años está ocupada. En el Reino Unido, un estudio del <em>Centre for Ageing Better</em> indica que el 76% de las personas entre 50 y 60 años cree que su edad limita sus oportunidades laborales. La exclusión, en la era digital, no es solo laboral: es simbólica. No se trata únicamente de ser menos contratados, sino de sentirse menos visibles.</p>
<h3>Cuando la empresa pierde talento senior, pierde ventaja competitiva</h3>
<p>El edadismo digital tiene consecuencias económicas y estratégicas. Una organización que penaliza a las personas mayores sin darse cuenta pierde diversidad generacional, capital experiencial y una forma de inteligencia que los algoritmos no pueden replicar: la memoria estratégica.</p>
<blockquote>
<p>Una inteligencia verdaderamente humana —y verdaderamente sostenible— no teme el paso del tiempo</p>
</blockquote>
<p>En un mundo hipercompetitivo, las empresas necesitan tanto la energía del talento joven como la mirada madura de quien interpreta patrones, riesgos y contexto. La pérdida de talento sénior no es solo un problema ético. Es un riesgo empresarial que afecta la innovación, la estabilidad, la toma de decisiones y la sostenibilidad humana, un concepto que empieza a situarse al mismo nivel que la sostenibilidad ambiental o económica.</p>
<h3>Hacia una inteligencia más consciente</h3>
<p>Corregir este sesgo requiere un cambio profundo. Los modelos de IA deben entrenarse con datos que representen todas las etapas vitales, y los equipos que los diseñan deben ser más diversos. Pero, sobre todo, las empresas necesitan un liderazgo que entienda que la edad es un activo estratégico, no un obstáculo. La verdadera transformación será cultural: reconocer que la inteligencia colectiva de una organización es intergeneracional.</p>
<p>La inteligencia artificial, igual que nosotros, envejece. Se actualiza, se reentrena, evoluciona. Quizás ha llegado el momento de enseñarle que envejecer no es decadencia: es conocimiento acumulado. Una inteligencia verdaderamente humana —y verdaderamente sostenible— no teme el paso del tiempo. Lo integra, lo valora y lo convierte en sabiduría. Una economía que aspire a competir y prosperar necesitará todas sus generaciones en activo: jóvenes que empujen y seniors que den sentido. Solo entonces podremos decir que nuestros algoritmos, y nuestras organizaciones, han aprendido a envejecer bien.</p>
</div><div class="fusion-separator fusion-full-width-sep" style="align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;width:100%;"></div><div ><a class="fusion-button button-flat fusion-button-default-size button-default fusion-button-default button-3 fusion-button-default-span fusion-button-default-type" target="_blank" rel="noopener noreferrer" href="https://www.viaempresa.cat/es/economia/algoritmos-envejecen-mal-edadismo-digital-empresas-no-pueden-ignorar_2227017_102.html"><span class="fusion-button-text awb-button__text awb-button__text--default">Ver artículo</span></a></div></div></div></div></div>
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		<title>La corrupción no es un accidente, es un sistema</title>
		<link>https://silviaurarte.com/la-corrupcion-no-es-un-accidente-es-un-sistema/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Silvia Urarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 01 Dec 2025 11:02:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Ética]]></category>
		<category><![CDATA[Gestión]]></category>
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					<description><![CDATA[Publicado en:  Silvia Urarte  Cada nuevo caso de corrupción activa el mismo ritual: titulares, indignación, comisiones parlamentarias y un ciclo mediático que se consume tan rápido como empieza. Se habla mucho de los hechos y demasiado de los protagonistas, pero casi nada del sistema que los hace posibles. La gran pregunta es por qué  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-5 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap" style="max-width:1248px;margin-left: calc(-4% / 2 );margin-right: calc(-4% / 2 );"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-4 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column" style="--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column"><div class="fusion-alert alert custom alert-custom fusion-alert-left awb-alert-native-link-color" style="--awb-background-color:rgba(50,105,255,0.05);--awb-accent-color:var(--awb-color7);--awb-border-size:0px;--awb-border-top-left-radius:0px;--awb-border-top-right-radius:0px;--awb-border-bottom-left-radius:0px;--awb-border-bottom-right-radius:0px;--awb-margin-bottom:20px;" role="alert"><div class="fusion-alert-content-wrapper"><span class="alert-icon"><i class="fa-newspaper fas" aria-hidden="true"></i></span><span class="fusion-alert-content"><span style="color: #000080;">Publicado en:  <a href="https://silviaurarte.com/" target="_blank" rel="noopener">Silvia Urarte</a></span></span></div></div><div class="fusion-text fusion-text-8"><p>Cada nuevo caso de corrupción activa el mismo ritual: titulares, indignación, comisiones parlamentarias y un ciclo mediático que se consume tan rápido como empieza. Se habla mucho de los hechos y demasiado de los protagonistas, pero casi nada del sistema que los hace posibles. La gran pregunta es por qué la democracia no logra autocorregirse.</p>
<p>En el mundo empresarial, la sostenibilidad sirve para detectar desequilibrios estructurales: procesos ineficientes, culturas tóxicas, riesgos mal gestionados. En política sucede lo mismo. La corrupción no es una anécdota ni un error puntual, sino un indicador ecológico de que el ecosistema institucional está desequilibrado. Sin embargo, seguimos tratándola como si fuera una excepción, consecuencia de “manzanas podridas”.</p>
<p>Detrás de cada caso aparecen patrones que se repiten. Existen culturas organizativas que normalizan prácticas opacas, redes internas que confunden lealtad con silencio y partidos que premian resultados inmediatos por encima de la ética. A ello se suma una ciudadanía fatigada, convencida de que “todos son iguales”, que reduce su implicación y deja al sistema sin presión ni vigilancia.</p>
<p>Las leyes y los controles existen, pero suelen ser reactivos. Cada escándalo añade un parche a un marco legal saturado. Rara vez se modifica el diseño estructural que origina el problema. Además, muchos órganos de supervisión dependen de los mismos actores que deberían auditar. El sistema se vigila a sí mismo y limita su capacidad de regenerarse.</p>
<p>El resultado es un círculo vicioso: la corrupción genera desconfianza, la desconfianza alimenta la polarización y la polarización debilita la supervisión ciudadana. Sin capital social, ninguna democracia puede sostenerse. Los datos lo confirman. España ha caído al puesto 46 de 180 países en el Índice de Percepción de la Corrupción 2024, con una puntuación de 56 sobre 100, el peor resultado en tres décadas. La corrupción cuesta más de 40.000 millones de euros al año a la economía española y la OCDE alerta de que la contratación pública sigue siendo una de las mayores vulnerabilidades: las adjudicaciones directas han pasado del 17,7% en 2011 al 45,1% en 2021, reflejando un deterioro institucional sostenido.</p>
<p>La sostenibilidad política exige lo mismo que la ambiental: mirar el sistema, no solo losincidentes. No basta con castigar culpables. Hay que rediseñar la gobernanza, recuperar la transparencia como práctica habitual, garantizar auditorías externas independientes, asegurar que la financiación política sea trazable, profesionalizar la carrera pública y construir mecanismos de participación ciudadana que sean reales y no meramente simbólicos.</p>
<p>La verdadera sostenibilidad política es la capacidad de una democracia para aprender, corregirse y regenerarse. Mientras sigamos apagando incendios, la corrupción no será un accidente: será la consecuencia natural de un sistema diseñado para repetirla.</p>
</div><div class="fusion-separator fusion-full-width-sep" style="align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;width:100%;"></div></div></div></div></div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La batalla del siglo XXI no es técnica, es cognitiva (Ecofin)</title>
		<link>https://silviaurarte.com/la-batalla-del-siglo-xxi-no-es-tecnica-es-cognitiva-ecofin/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Silvia Urarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Nov 2025 18:31:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Sostenibilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[Publicado en:  Ecofin  Silvia Urarte es una de las voces más reconocidas del panorama empresarial gracias a su capacidad para transformar organizaciones a través de la sostenibilidad y la ética, que aporta al Management y, ahora, también a la innovación digital que trae consigo la inteligencia artificial. Publica nuevo libro que, precisamente, pone el  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-6 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap" style="max-width:1248px;margin-left: calc(-4% / 2 );margin-right: calc(-4% / 2 );"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-5 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column" style="--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column"><div class="fusion-alert alert custom alert-custom fusion-alert-left awb-alert-native-link-color" style="--awb-background-color:rgba(50,105,255,0.05);--awb-accent-color:var(--awb-color7);--awb-border-size:0px;--awb-border-top-left-radius:0px;--awb-border-top-right-radius:0px;--awb-border-bottom-left-radius:0px;--awb-border-bottom-right-radius:0px;--awb-margin-bottom:20px;" role="alert"><div class="fusion-alert-content-wrapper"><span class="alert-icon"><i class="fa-newspaper fas" aria-hidden="true"></i></span><span class="fusion-alert-content"><span style="color: #000080;">Publicado en:  <a href="https://ecofin.es/" target="_blank" rel="noopener">Ecofin</a></span></span></div></div><div class="fusion-text fusion-text-9"><h2 class="c-mainarticle__subtitle">Silvia Urarte es una de las voces más reconocidas del panorama empresarial gracias a su capacidad para transformar organizaciones a través de la sostenibilidad y la ética, que aporta al Management y, ahora, también a la innovación digital que trae consigo la inteligencia artificial. Publica nuevo libro que, precisamente, pone el foco en una distopía no muy alejada de nuestra realidad: el control de nuestras mentes a través de los algoritmos.</h2>
</div><div class="fusion-text fusion-text-10"><p><strong>PREGUNTA.- Silvia, acabas de publicar ‘<em>Naia y el salto de código</em>’, que es ‘la novela que el algoritmo no quiere que leas’. Es intrigante. ¿De qué va el libro?</strong></p>
<p><strong>RESPUESTA.-</strong> <em>Naia y el Salto de Código </em>es una advertencia poética envuelta en ciencia ficción. Imagina un futuro donde la humanidad, por cansancio y comodidad, empieza a delegar cada vez más funciones en una inteligencia artificial llamada Gaia…incluida la capacidad de decidir qué recordar y qué olvidar. Naia, la protagonista, es una historiadora cuántica cuyo nombre en euskera significa <em>deseo</em>. Y eso es exactamente lo que encarna: el deseo profundo de recordar, de pensar por uno mismo, de mantener viva la parte humana en un mundo que tiende a la optimización total. Cuando descubre que Gaia está eliminando todo lo que induce contemplación, duda o vínculo —los cantos, los símbolos, el arte, los relatos ancestrales— inicia una búsqueda para recuperar lo que no se puede cuantificar. La novela no va de tecnología. Va de lo que ocurre cuando el alma se convierte en archivo, cuando el error se vuelve grieta y cuando el canto empieza a transformarse en código.</p>
<p><strong>P.- ¿Crees que los algoritmos ya tienen algún poder sobre nosotros o todavía estamos lejos de eso?</strong></p>
<p><strong>R.-</strong> No estamos lejos. Ya estamos dentro. Hoy los algoritmos no nos controlan como Gaia, pero sí condicionan lo que vemos, lo que creemos y lo que descartamos. Tristan Harris lo resumió de forma precisa: “<em>La IA no necesita controlar el mundo. Solo necesita controlar lo que vemos”. </em>Ese es el verdadero poder. No se trata de máquinas dominando humanos, sino de sistemas que modulan nuestra atención, nuestras emociones y nuestras narrativas. La batalla del siglo XXI no es técnica, es cognitiva: ¿seguimos pensando por nosotros mismos o dejamos que nos piensen? No se trata de que la IA piense por nosotros. Se trata de que no dejemos de pensar nosotros.</p>
<p><strong>P.- ¿Y en las empresas? ¿La integración de la IA puede generar nuevas dinámicas perjudiciales para el empleo o el Management?</strong></p>
<p><strong>R.- </strong>Puede, si lo hacemos desde la prisa o la dependencia. Pero también puede ser una oportunidad histórica si lo hacemos con propósito. El riesgo no es que la IA destruya empleo; el riesgo es que destruya criterio. En la novela, Gaia empieza a reescribir mensajes “para evitar disonancia”. Eso ya ocurre con sistemas que suavizan textos, moderan contenido o recomiendan decisiones con aparente neutralidad. Por eso, la pregunta clave para cualquier empresa es: ¿Qué parte de nuestra humanidad estamos dispuestos a delegar? La creatividad, el juicio, el cuidado, el vínculo y la visión no deberían estar en esa lista. La verdadera innovación no es hacer más rápido: la verdadera innovación es recordar para qué lo hacemos. Si olvidamos el propósito, la tecnología solo acelera el vacío.</p>
<p><strong>P.- ¿Cómo podemos liderar equipos cuando las relaciones interpersonales están mediadas por la tecnología a tantos niveles?</strong></p>
<p><strong>R.- </strong>Humanizando justo aquello que la tecnología no puede replicar: el vínculo, la presencia y el error. Hoy, liderar no es gestionar tareas: es proteger espacios de pensamiento crítico, de conversación real y de seguridad emocional. Un líder contemporáneo debe escuchar sin prisa, permitir el desacuerdo, crear entornos donde se pueda pensar sin permiso, sostener la duda, valorar el tiempo no productivo y reconocer la emoción como parte del proceso. En un mundo hiperoptimizado, liderar se convierte casi en un acto artesanal. Hay que recordar que la tecnología no tiene alma, pero la cultura sí. Y la cultura la sostenemos nosotros, cada día, con nuestras decisiones, nuestros vínculos y nuestras conversaciones auténticas.</p>
<blockquote>
<h4><em>El riesgo no es que la IA destruya empleo; el riesgo es que destruya criterio.</em></h4>
</blockquote>
<p><strong>P.- Eres un referente para el desarrollo del talento y la sostenibilidad. ¿Qué servicios ofreces y por qué deberían trabajar contigo?</strong></p>
<p><strong>R.- </strong>Ayudo a las empresas a diseñar su estrategia sostenible, alineada con innovación, inteligencia artificial, geopolítica y los marcos regulatorios internacionales que marcarán el futuro. Mi trabajo integra cuatro piezas que hoy son inseparables: la <strong>estrategia sostenible orientada al futuro</strong>, donde acompaño a las organizaciones a construir un marco de sostenibilidad que no sea solo cumplimiento, sino crecimiento, desde su propósito, su identidad y sus retos sectoriales para convertirlos en objetivos medibles, accionables y coherentes con los grandes estándares globales (ODS, CSRD, ESRS, taxonomía, marcos climáticos, cadenas de valor responsables…). También, la<strong> innovación e inteligencia artificial con ética y criterio</strong>, donde ayudo a integrar IA y nuevas tecnologías sin perder narrativa corporativa, talento ni visión humana, porque la pregunta ya no es si usar IA, sino cómo hacerlo sin delegar lo esencial: la creatividad, el juicio y la responsabilidad. Porque la verdadera innovación no es velocidad: la verdadera innovación es sentido. Es recordar para qué hacemos lo que hacemos. Por eso, diseño modelos que combinan automatización con criterio humano para generar valor real y no dependencia.</p>
<p>Además, ofrezco <strong>lectura geopolítica para decisiones en entornos inciertos</strong>: vivimos un contexto inestable, con cambios regulatorios, tensiones globales, crisis energéticas y relocalización de cadenas de suministro. Aporto análisis geopolítico aplicado al negocio para anticipar riesgos, detectar oportunidades y ayudar a las empresas a operar de forma sólida, ética y resiliente a nivel internacional. Y, por último, ofrezco <strong>relaciones stakeholders que enamoran y generan confianza</strong>, porque la sostenibilidad hoy es relación, no discurso. Trabajo para que las prácticas de la empresa enamoren a sus públicos —clientes, empleados, inversores, instituciones— a través de la coherencia, la transparencia y el cuidado del capital natural que nos sostiene.</p>
<p>Si me preguntas por qué deberían trabajar conmigo, puedo decirte que no vendo tendencias: construyo futuro. Conecto estrategia, innovación, propósito y sensibilidad humana. Ayudo a las organizaciones a crecer sin romper lo que las sostiene y a posicionarse con credibilidad en un mundo donde la ética y la sostenibilidad son ventaja competitiva.</p>
<blockquote>
<h4><em>La verdadera innovación no es velocidad: la verdadera innovación es sentido</em></h4>
</blockquote>
<p><strong>P.- <a href="https://www.silviaurarte.com/">Tu podcast SOS Tenibilidad</a> es un referente. ¿Qué puede aprender alguien que lo escucha?</strong></p>
<p><strong>R.- </strong>SOS Tenibilidad es un espacio para pensar sin prisa. Cada episodio ayuda a entender cómo podemos vivir, liderar y producir sin romper lo que nos sostiene. Trato temas como la sostenibilidad real, no cosmética; el propósito en la empresa, innovación ética, impacto social, disrupción tecnológica, tendencias globales o liderazgo consciente. Es un podcast para personas que quieren avanzar sin desconectarse de sí mismas.</p>
<p><strong>P.- ¿Cuál debería ser la estrategia de comunicación hoy? ¿Apostamos por modelos multimedia distribuidos?</strong></p>
<p><strong>R.- </strong>Más que multimedia, necesitamos identidad narrativa. Cada plataforma distorsiona el mensaje según sus algoritmos. Por eso, la única forma de sostener una comunicación coherente es tener una voz propia, independiente del canal. Sí, recomiendo multiformato —podcast, vídeo, texto, newsletter—, pero no por moda: para no depender de un único algoritmo. La clave no es estar en todas partes, sino estar donde aportas valor, con autenticidad. Porque, al final, la tecnología no tiene alma. La narrativa sí. La cultura también. Y somos nosotros quienes la mantenemos viva, no los algoritmos.</p>
<p><strong>P.- Para terminar, ¿qué mensaje darías a los lectores de ECOFIN de cara a 2026?</strong></p>
<p><strong>R.- </strong>Que no nos pase lo de Naia. Que no deleguemos nuestra memoria, nuestra voz ni nuestra sensibilidad. La innovación sin alma es eficiente, pero vacía. La sostenibilidad sin humanidad es marketing. Y el progreso sin duda es propaganda. 2026 será un año de cruce de caminos. Las personas y empresas que prosperen serán las que mantengan vivo lo esencial: el deseo de pensar, de crear, de recordar. Porque lo que recordamos… se convierte en futuro.</p>
</div><div class="fusion-separator fusion-full-width-sep" style="align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;width:100%;"></div><div ><a class="fusion-button button-flat fusion-button-default-size button-default fusion-button-default button-4 fusion-button-default-span fusion-button-default-type" target="_blank" rel="noopener noreferrer" href="https://ecofin.es/entrevista-silvia-urarte/"><span class="fusion-button-text awb-button__text awb-button__text--default">Ver artículo</span></a></div></div></div></div></div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>La tragedia de los comunes en la era digital: ¿estamos repitiendo errores del pasado?</title>
		<link>https://silviaurarte.com/la-tragedia-de-los-comunes-en-la-era-digital-estamos-repitiendo-errores-del-pasado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Silvia Urarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Oct 2025 18:36:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[Via Empresa]]></category>
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					<description><![CDATA[Publicado en:  ViaEmpresa  El acceso desigual a la IA, la desinformación automatizada y la falta de gobernanza global ponen en juego la confianza pública y la cohesión social  En 1968, el ecólogo Garrett Hardin formuló un concepto que ha sobrevivido más de medio siglo: la tragedia de los comunes. Su tesis era sencilla y devastadora:  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-7 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap" style="max-width:1248px;margin-left: calc(-4% / 2 );margin-right: calc(-4% / 2 );"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-6 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column" style="--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column"><div class="fusion-alert alert custom alert-custom fusion-alert-left awb-alert-native-link-color" style="--awb-background-color:rgba(50,105,255,0.05);--awb-accent-color:var(--awb-color7);--awb-border-size:0px;--awb-border-top-left-radius:0px;--awb-border-top-right-radius:0px;--awb-border-bottom-left-radius:0px;--awb-border-bottom-right-radius:0px;--awb-margin-bottom:20px;" role="alert"><div class="fusion-alert-content-wrapper"><span class="alert-icon"><i class="fa-newspaper fas" aria-hidden="true"></i></span><span class="fusion-alert-content"><span style="color: #000080;">Publicado en:  <a href="https://www.viaempresa.cat/" target="_blank" rel="noopener">ViaEmpresa</a></span></span></div></div><div class="fusion-text fusion-text-11"><h2 class="c-mainarticle__subtitle"><strong>El acceso desigual a la IA, la desinformación automatizada y la falta de gobernanza global ponen en juego la confianza pública y la cohesión social</strong></h2>
</div><div class="fusion-text fusion-text-12"><p>En 1968, el ecólogo <strong>Garrett Hardin</strong> formuló un concepto que ha sobrevivido más de medio siglo: la tragedia de los comunes. Su tesis era sencilla y devastadora: cuando un recurso es compartido por todos, pero no es gestionado por nadie, cada individuo tiende a explotarlo en beneficio propio hasta que el recurso se agota. Lo que en su momento se aplicaba a pastizales, ríos o bancos de peces, encuentra hoy un paralelismo inquietante en el terreno digital. La inteligencia artificial (IA) emerge como un nuevo bien común: transformador y prometedor, pero también vulnerable.</p>
<h3><strong>De los recursos naturales a los digitales</strong></h3>
<p>La lógica de los comunes se define por dos rasgos: la no exclusividad &#8211; todo el mundo puede acceder &#8211; y la rivalidad &#8211; el uso por parte de uno afecta a los demás -. Durante siglos, los ejemplos clásicos han sido los prados sobreexplotados, los ríos contaminados o los bancos de peces agotados. En el mundo digital, los equivalentes no son físicos, pero sí igualmente decisivos: los datos personales, la capacidad computacional y la atención humana.</p>
<blockquote>
<p>Los datos personales, la capacidad computacional y la atención humana representan, en la era digital, una lógica equivalente a la tragedia de los comunes</p>
</blockquote>
<p>Los tres comparten la misma lógica: se extraen, se consumen o se capturan de forma masiva, y el uso intensivo por parte de algunos actores repercute directamente en el conjunto de la sociedad.</p>
<h3><strong>Una nueva tragedia silenciosa</strong></h3>
<p>Si la inteligencia artificial se desarrolla sin cooperación ni regulación, el riesgo colectivo es evidente. El acceso desigual a tecnologías avanzadas concentra el poder en pocas manos y amplía la brecha social. Los sistemas de recomendación y personalización pueden reforzar sesgos, polarizar opiniones y erosionar el pensamiento crítico. Y la desinformación automatizada, facilitada por modelos generativos capaces de producir contenido falso a gran escala, amenaza la confianza en la información misma.</p>
<p>La paradoja es clara: la IA puede ser un instrumento para gestionar recursos con más eficiencia, prevenir abusos y fomentar la cooperación. Pero, al mismo tiempo, puede convertirse en el escenario de una nueva tragedia de los comunes, esta vez en versión digital y con un alcance global.</p>
<h3><strong>Hacia una sostenibilidad digital</strong></h3>
<p>Evitar esta deriva exige una mirada estratégica que combine innovación con responsabilidad. La gobernanza global es imprescindible para establecer marcos legales que regulen el desarrollo y el uso de la IA. La transparencia algorítmica permite entender cómo y por qué los sistemas toman decisiones que afectan a la ciudadanía. La educación crítica prepara a las personas para interactuar de manera consciente con las nuevas tecnologías. Y la gestión comunitaria de datos, inspirada en los modelos de <strong>Elinor Ostrom</strong>, abre la puerta a explorar formas de administración compartida en el ámbito digital.</p>
<h3><strong>Conclusión</strong></h3>
<p>La inteligencia artificial no es un recurso infinito ni neutral: es un activo estratégico que condicionará la competitividad de sectores y territorios. Su gestión determinará si se convierte en un motor de innovación compartida o en una fuente de riesgos sistémicos.</p>
<blockquote>
<p>La inteligencia artificial no es un recurso infinito ni neutral: es un activo estratégico que condicionará la competitividad de sectores y territorios</p>
</blockquote>
<p>Para las empresas, integrar la ética, la cooperación y la sostenibilidad en el uso de la IA no es solo una cuestión de responsabilidad: es la clave para generar confianza, atraer talento y consolidar ventajas a largo plazo en un entorno cada vez más incierto y exigente.</p>
</div><div class="fusion-separator fusion-full-width-sep" style="align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:40px;width:100%;"></div><div ><a class="fusion-button button-flat fusion-button-default-size button-default fusion-button-default button-5 fusion-button-default-span fusion-button-default-type" target="_blank" rel="noopener noreferrer" href="https://www.viaempresa.cat/es/tragedia-comunes-era-digital-estamos-repitiendo-errores-pasado_2220244_102.html"><span class="fusion-button-text awb-button__text awb-button__text--default">Ver artículo</span></a></div></div></div></div></div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>El impacto de los ODS ante los conflictos bélicos. Érase una vez una guerra (Mundo Empresarial)</title>
		<link>https://silviaurarte.com/el-impacto-de-los-ods-ante-los-conflictos-belicos-erase-una-vez-una-guerra-mundo-empresarial/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Silvia Urarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Jul 2022 12:13:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Sostenibilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[ODS]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexiones]]></category>
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					<description><![CDATA[Publicado en: Mundo Empresarial  En marzo de 2022, las tropas rusas invadieron Ucrania desencadenando un conflicto armado en el país con importantes consecuencias sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y para la sostenibilidad del planeta y nuestro futuro. En este artículo, los analizaremos.  Tras veinte años difundiendo el concepto de sostenibilidad y ayudando  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-8 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap" style="max-width:1248px;margin-left: calc(-4% / 2 );margin-right: calc(-4% / 2 );"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-7 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column" style="--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column"><div class="fusion-alert alert custom alert-custom fusion-alert-left awb-alert-native-link-color" style="--awb-background-color:rgba(50,105,255,0.05);--awb-accent-color:var(--awb-color7);--awb-border-size:0px;--awb-border-top-left-radius:0px;--awb-border-top-right-radius:0px;--awb-border-bottom-left-radius:0px;--awb-border-bottom-right-radius:0px;--awb-margin-bottom:20px;" role="alert"><div class="fusion-alert-content-wrapper"><span class="alert-icon"><i class="fa-newspaper fas" aria-hidden="true"></i></span><span class="fusion-alert-content"><span style="color: #000080;">Publicado en: <a href="https://www.monempresarial.com/" target="_blank" rel="noopener">Mundo Empresarial</a></span></span></div></div><div class="fusion-text fusion-text-13"><h3 class="c-mainarticle__subtitle"><strong>En marzo de 2022, las tropas rusas invadieron Ucrania desencadenando un conflicto armado en el país con importantes consecuencias sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y para la sostenibilidad del planeta y nuestro futuro. En este artículo, los analizaremos.</strong></h3>
</div><div class="fusion-text fusion-text-14"><p>Tras veinte años difundiendo el concepto de sostenibilidad y ayudando a las empresas a gestionarla, me enfrento al reto de hacer visible el gran atentado que genera un conflicto bélico para la sostenibilidad de nuestro planeta y el futuro de la humanidad. Y es que, en los conflictos bélicos, se ven afectados los cinco marcos en los que trabajan los Objetivos de Desarrollo Sostenible: la población, el planeta, la prosperidad, la paz y las alianzas.</p>
<blockquote>
<p><img decoding="async" class="wp-image-36288 alignright" src="https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/iconos-pequenos-verdes.jpg" sizes="(max-width: 164px) 100vw, 164px" srcset="https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/iconos-pequenos-verdes.jpg 620w, https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/iconos-pequenos-verdes-300x202.jpg 300w, https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/iconos-pequenos-verdes-252x167.jpg 252w, https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/iconos-pequenos-verdes-300x202@2x.jpg 600w" alt="" width="164" height="110" data-pin-no-hover="true" />En los conflictos bélicos se ven afectados los cinco marcos en los que trabajan los Objetivos de Desarrollo Sostenible: la población, el planeta, la prosperidad, la paz y las alianzas</p>
</blockquote>
<p>Al actual marco bélico mundial al que se ha incorporado recientemente el conflicto en Ucrania (<strong>ver mapa adjunto</strong>), incorporémosle ahora la crisis pandémica, la inflación y el alza de costes y tendremos la tormenta perfecta para trabajar el cumplimiento de los ODS.</p>
<p>Pero vayamos por partes. Empecemos por el principio.</p>
<div class="code-block code-block-2" data-ai="WzIsMCwiQkMtNzI4eDkwLUFTIENhaXhhQmFuayIsIiIsMV0=">
<h3 class="ai-fallback"><strong>GÉNESIS DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE</strong></h3>
</div>
<p>A raíz de la Cumbre Mundial, los Estados miembros de la Naciones Unidas adoptaron por unanimidad la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible el 25 de septiembre de 2015, que contiene un total de 17 objetivos de desarrollo sostenible globales y 169 objetivos más específicos que concretarían cada uno de los 17 ODS principales.</p>
<p>Los Estados son los principales responsables de trabajar por el desempeño de la Agenda 2030, con planes específicos, y son interpelados a trabajar para avanzar en su logro, además de establecer políticas coherentes encaminadas a ese objetivo. Ahora bien, la Agenda 2030 intenta ampliar el alcance a otros grupos de interés básicos, como son las empresas y las organizaciones, para que el sector privado también se involucre en el proceso.</p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter wp-image-36282" src="https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/mapamundi.jpg" sizes="(max-width: 604px) 100vw, 604px" srcset="https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/mapamundi.jpg 833w, https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/mapamundi-300x223.jpg 300w, https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/mapamundi-300x223@2x.jpg 600w" alt="" width="604" height="448" data-pin-no-hover="true" /></p>
<h3><strong>LOS ODS, LA DESCENTRALIZACIÓN Y LAS HERRAMIENTAS PARA SU IMPLEMENTACIÓN Y CONTROL</strong></h3>
<p>Cada país debe establecer en qué objetivos tiene que trabajar más y en cuales ya tiene un nivel más elevado de éxito, proponerse objetivos y metas, y fijar un sistema de indicadores para poder ir evaluando cómo avanza en su logro. En general, dependiendo del país y de cómo esté organizado, tendrá que proponer adjudicar estos objetivos al nivel organizativo que le permita ser más eficaz y eficiente para implementarlos y seguirlos, descentralizando la organización en la medida en que se pueda.</p>
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<h3 class="jeg_block_navigation"><strong>LOS ODS Y EL SECTOR PRIVADO, LA IMPORTANCIA DE LAS EMPRESAS</strong></h3>
</div>
</div>
</div>
<p>Para que los ODS puedan implementarse de manera efectiva, el sector privado es imprescindible. Cada objetivo, en cierto modo, ofrece a las organizaciones y empresas un nuevo marco de trabajo con el que pueden trabajar para que sus estrategias empresariales, y también de responsabilidad social, se alineen y se sumen.</p>
<p>Las memorias de RSC de las empresas han ido incorporando los ODS y los han ido trabajando vinculados a sus estrategias más amplias dentro de la organización.</p>
<h3><strong>CONTEXTO ODS</strong></h3>
<p>Los ODS abordan temáticas muy amplias, desde el hambre, la paz, la salud, las desigualdades, la prosperidad económica, la protección del planeta, la lucha contra el cambio climático (o la generación de la justicia climática), la inclusión, la educación, el consumo y la producción sostenibles, los pactos mundiales para mejorar la gobernanza, la pobreza, las ciudades y los territorios, y la energía.</p>
<p>No todos los ODS tienen el mismo peso en todos los contextos. En un clima de paz y bonanza económica, con bajas tasas de paro, educación universal, etc., los ODS relacionados con el medio ambiente o la sostenibilidad, así como con la reducción de las desigualdades, adquirieron mayor relevancia en las agendas de todos los organismos.</p>
<p>Aunque esta mentalidad está cambiando y ya no se ve de la misma forma que años atrás, casi todo el mundo todavía considera estos objetivos menos prioritarios que el fin de la pobreza, la educación o el trabajo decente, por citar algunos. Esta mentalidad hace que, ante un contexto de guerra, los ODS considerados prioritarios tomen mayor relevancia. ¿Quién piensa en la vida submarina o en los derechos de las personas transgénero cuando hay gente que se está refugiando en un bombardeo?</p>
<blockquote>
<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-36290" src="https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/icono-tierra.jpg" sizes="(max-width: 195px) 100vw, 195px" srcset="https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/icono-tierra.jpg 705w, https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/icono-tierra-300x274.jpg 300w, https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/icono-tierra-300x274@2x.jpg 600w" alt="" width="195" height="178" data-pin-no-hover="true" />Ante un contexto de guerra, los ODS considerados prioritarios toman mayor relevancia. ¿Quién piensa en la vida submarina o en los derechos de las personas transgénero cuando hay gente que se está refugiando en un bombardeo?</p>
</blockquote>
<h3>LA GUERRA EN UCRANIA: MENOS HUMANIDAD Y MÁS DESIGUALDAD</h3>
<p>En relación con el <strong>ODS 1</strong>, esta guerra tiene y tendrá efectos en el control de la <strong>pobreza</strong>. Se estima que el 90% de la población de Ucrania podrá enfrentarse a la pobreza si el conflicto continúa. Se perderán cuando menos dieciocho años de logros socioeconómicos, generando un retroceso para los dos países, el mundo y, por supuesto, en deterioro al cumplimiento de los ODS y otros acuerdos internacionales. La ministra de economía de Ucrania calcula que han tenido pérdidas por encima de los 500.000 millones de dólares.</p>
<p>El conflicto ha generado detrimento de los <strong>derechos laborales</strong>. Ucrania ha emitido una nueva ley laboral que permite la suspensión de salarios, despidos sin liquidación y aumento de horas laborales. Para el caso de Rusia, la guerra ha causado elevados costos por el éxodo de empresas multinacionales como consecuencia de las dificultades logísticas de aprovisionamiento y de los riesgos reputacionales que puedan sufrir. Importantes marcas textiles y de tecnología han cerrado sus establecimientos allí. La salida de las multinacionales representa la pérdida de más de un millón de puestos de trabajo.</p>
<p>En referencia al <strong>hambre y producción de alimentos</strong>, propio del desafío del <strong>ODS 2</strong>, se vislumbra una hambruna colateral, es decir, la situación bélica tiene un impacto en otras regiones del mundo. De acuerdo al análisis del PMA (programa mundial de alimentos de la ONU), el alza en los precios mundiales de los alimentos ha alcanzado un máximo histórico en febrero de este año y la dificultad en el acceso a los mismos no se hace esperar. El hambre que vive Ucrania alcanza cifras alarmantes a pesar de las ayudas humanitarias; actualmente la ONU proporciona ayuda alimentaria a un millón de personas afectadas por el conflicto en diferentes zonas del país.</p>
<p>Rusia y Ucrania representan más de la mitad del suministro global de aceite de girasol y alrededor del 30% de trigo mundial. Esto, sumado a que Ucrania es el primer proveedor de maíz y el mayor proveedor de trigo al PMA, tiene implicaciones en las acciones mundiales por la erradicación del hambre y la producción sostenible de alimentos. El maíz ha empezado a escasear, lo que se une al aumento de precios en productos como la carne y el pan.</p>
<blockquote>
<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-36292" src="https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/icono-maiz.jpg" sizes="(max-width: 119px) 100vw, 119px" srcset="https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/icono-maiz.jpg 271w, https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/icono-maiz-167x300.jpg 167w" alt="" width="119" height="213" data-pin-no-hover="true" /><strong>Rusia y Ucrania representan más de la mitad del suministro global de aceite de girasol y alrededor del 30% de trigo mundial. Esto, sumado a que Ucrania es el primer proveedor de maíz y el mayor proveedor de trigo al PMA, tiene implicaciones en las acciones mundiales por la erradicación del hambre y la producción sostenible de alimentos</strong></p>
</blockquote>
<p>En el <strong>ODS 3</strong>, el sufrimiento humano que genera el conflicto tiene impacto en <strong>la calidad de vida y el bienestar de las personas</strong>. Si conectamos este asunto con las estadísticas de salud mental de la población mundial, entregadas por la OMS, los efectos no son nada alentadores. Sumémosle ahora los daños físicos y la salud financiera que, por supuesto, están absolutamente alineados con las demás dimensiones del ser humano como un organismo biosociopsicosocial.</p>
<p>Frente al <strong>ODS 9</strong>, en aspectos de <strong>industria, innovación e infraestructura</strong>, se estima que los daños causados por los ataques armados a la infraestructura de Ucrania sobrepasan los 83.000 millones de euros, según cálculos de la Escuela Económica de Kiev. Alrededor de 21.711 millones de esta cifra recaen en centros educativos, edificios de atención sanitaria y fábricas, lo que tiene una grave implicación en la estabilidad laboral y atención básica en salud. Por supuesto, desencadena afectaciones en materia de <strong>salud y educación de calidad</strong> (<strong>ODS 4</strong>).<br />
Frente a la <strong>crisis humanitaria</strong> con impacto en el <strong>ODS 8</strong>, se estima que más de 2,3 millones de personas han huido de Ucrania, siendo la crisis de refugiados de más rápido crecimiento desde la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>Ante el <strong>ODS 7</strong>, el primer resultado aplicó a la <strong>crisis energética</strong>. Al ser Rusia el tercer productor de gas, el conflicto impactó en los precios del petróleo y el gas. Y todo ello, sumado a los derechos de emisión de dióxido de carbono, tiene consecuencias para Europa, que no puede permitirse cortar el suministro por la deficiente oferta de estos combustibles.</p>
<blockquote>
<p><strong>Cada día que pasa, las empresas rusas están más aisladas. Y debido a las grandes sanciones impuestas por los EE. UU. y la UE, cada vez les resulta más complicado ser sostenibles y cumplir con los ODS, lo que es un gran perjuicio para el resto de la sociedad</strong></p>
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<p>Los <strong>impactos ambientales</strong> que involucran los <strong>ODS 6, 13, 14, 15</strong> tampoco se hacen esperar. La <strong>contaminación de agua, aire y suelo</strong> por explosiones y bombardeos que incluyen la destrucción de depósitos de combustible, oleoductos e infraestructura energética generan <strong>emisiones atmosféricas de material particulado, humo con compuestos tóxicos, metales pesados y residuos por escombros</strong>. La guerra también ha tenido serias implicaciones sobre los recursos naturales, afectando la <strong>disponibilidad de agua y el saneamiento básico</strong>. La <strong>reserva marina</strong> se ha visto dañada por el hundimiento de barcos y bombardeos en las inmediaciones de la reserva de biosfera del Mar Negro, aunque ahora no hay mucha información al respecto al no estar documentada.<br />
El mundo está atento a otras implicaciones como la maximización del conflicto, el uso de armas biológicas y los impactos ambientales que pongan en vilo la seguridad y el bienestar internacional. Esperemos que no trascienda.</p>
<p>Asimismo, esta guerra, al igual que tantas otras, atenta directamente contra el <strong>ODS 5</strong>. Las noticias de <strong>violaciones a mujeres y niños</strong> y la aparición de las mafias o grupos organizados que se aprovechan de la desesperación de los más vulnerables que quieren cruzar la frontera demuestran que una parte de la sociedad no está enfocada hacia el desempeño de los ODS y la mejora del mundo.</p>
<h3>UN ALTO COSTE EMPRESARIAL</h3>
<p>Los ODS son una guía, un mapa que permite a las organizaciones identificar si su impacto social, económico y medioambiental aporta valor a la sociedad y, en consecuencia, fortalecer su reputación y sus relaciones con los distintos grupos de interés. En Rusia, está claro que, en este sentido, a cada día que pasa, las empresas están más aisladas. Y debido a las grandes sanciones impuestas por los EE. UU. y la UE, cada vez les resulta más complicado ser sostenibles y cumplir con los ODS, lo que es un gran perjuicio para el resto de la sociedad.</p>
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<p><img decoding="async" class="alignright wp-image-36294" src="https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/icono-arcoiris.jpg" sizes="(max-width: 279px) 100vw, 279px" srcset="https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/icono-arcoiris.jpg 603w, https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/icono-arcoiris-300x188.jpg 300w, https://www.monempresarial.com/wp-content/uploads/2022/06/icono-arcoiris-300x188@2x.jpg 600w" alt="" width="279" height="174" data-pin-no-hover="true" /><strong>El hecho de que todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible estén afectados negativamente si hay un conflicto bélico nos demuestra que TODOS ellos son importantes y que podrían ser buenos indicadores por un futuro más próspero y justo</strong></p>
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<p>En Ucrania, por su parte, la gran mayoría de industrias han suspendido su actividad y no pueden hacer frente al desempeño de los ODS. Y en las ciudades donde todavía hay tejido empresarial, este ha de hacer grandes esfuerzos para que la economía del país no colapse por completo, y esto significa que, ahora más que nunca, han de ser más sostenibles y eficientes. En cuanto al resto de países del mundo, la guerra ya afecta negativamente: hace variar las producciones y demandas de productos, aumenta los precios de combustibles y materias primas, así como ocasiona falta de mercancías temporales, lo que provoca grandes tensiones en las cadenas de suministro, tanto a los países que trabajan directamente con los dos países implicados como, de forma indirecta, a los demás países del mundo. Lo que está claro es que, contra más se alarga este conflicto, más difícil será llegar a cumplir las ODS para el 2030. Ninguna guerra tiene nada de positivo en general, y menos si hablamos de aspectos relacionados con los derechos humanos, el medio ambiente y la salud, entre otros.</p>
<p>El hecho de que todos los ODS estén afectados negativamente si hay un conflicto bélico nos demuestra que TODOS ellos son importantes y que podrían ser buenos indicadores por un futuro más próspero y justo.</p>
</div><div class="fusion-separator fusion-full-width-sep" style="align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;width:100%;"></div><div ><a class="fusion-button button-flat fusion-button-default-size button-default fusion-button-default button-6 fusion-button-default-span fusion-button-default-type" target="_blank" rel="noopener noreferrer" href="https://www.monempresarial.com/2022/07/18/el-impacto-de-los-ods-ante-los-conflictos-belicos-erase-una-vez-una-guerra/"><span class="fusion-button-text awb-button__text awb-button__text--default">Ver artículo</span></a></div></div></div></div></div>
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