<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Comercio &#8211; Silvia Urarte · SOS_tenibilidad</title>
	<atom:link href="https://silviaurarte.com/category/comercio/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://silviaurarte.com</link>
	<description>Por la mirada universal de la sostenibilidad</description>
	<lastBuildDate>Mon, 14 Sep 2026 17:58:30 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.1.3</generator>

<image>
	<url>https://silviaurarte.com/wp-content/uploads/2024/10/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>Comercio &#8211; Silvia Urarte · SOS_tenibilidad</title>
	<link>https://silviaurarte.com</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Bruselas cambia las reglas: comprar bien ya no es comprar barato (Via Empresa)</title>
		<link>https://silviaurarte.com/bruselas-cambia-las-reglas-comprar-bien-ya-no-es-comprar-barato-via-empresa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Silvia Urarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Sep 2026 17:58:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comercio]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Via Empresa]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://silviaurarte.com/?p=4566</guid>

					<description><![CDATA[Publicado en: Via Empresa  Comprar un producto fabricado a miles de kilómetros puede reducir su precio inmediato, pero trasladar otros costes al territorio, al empleo, al medio ambiente o al futuro  Comprar bien ha significado, durante demasiado tiempo, comprar más barato. Reducir costes, ganar eficiencia, ajustar márgenes y encontrar proveedores capaces de ofrecer  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-1 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap" style="max-width:1248px;margin-left: calc(-4% / 2 );margin-right: calc(-4% / 2 );"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-0 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column" style="--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column"><div class="fusion-alert alert custom alert-custom fusion-alert-left awb-alert-native-link-color" style="--awb-background-color:rgba(50,105,255,0.05);--awb-accent-color:var(--awb-color7);--awb-border-size:0px;--awb-border-top-left-radius:0px;--awb-border-top-right-radius:0px;--awb-border-bottom-left-radius:0px;--awb-border-bottom-right-radius:0px;--awb-margin-bottom:20px;" role="alert"><div class="fusion-alert-content-wrapper"><span class="alert-icon"><i class="fa-newspaper fas" aria-hidden="true"></i></span><span class="fusion-alert-content"><span style="color: #000080;">Publicado en: <a href="https://www.viaempresa.cat/" target="_blank" rel="noopener">Via Empresa</a></span></span></div></div><div class="fusion-text fusion-text-1"><h3>Comprar un producto fabricado a miles de kilómetros puede reducir su precio inmediato, pero trasladar otros costes al territorio, al empleo, al medio ambiente o al futuro</h3>
</div><div class="fusion-text fusion-text-2"><div id="mainarticle-body" class="c-mainarticle__body" data-article-permalink="https://www.viaempresa.cat/es/economia/cuando-inestabilidad-se-convierte-en-oportunidad-sostenibilidad_2233919_102.html">
<p>Comprar bien ha significado, durante demasiado tiempo, comprar más barato. Reducir costes, ganar eficiencia, ajustar márgenes y encontrar proveedores capaces de ofrecer lo mismo por menos. El razonamiento parecía impecable. Hasta que las cadenas de suministro comenzaron a romperse y descubrimos que detrás de muchos de nuestros ahorros se escondían dependencias que nunca habíamos calculado.</p>
<p>La <strong>Comisión Europea</strong> acaba de presentar una propuesta legislativa para reformar profundamente la contratación pública. El texto, que todavía deberá negociarse y ser aprobado por el <strong>Parlamento Europeo </strong>y el <strong>Consejo de la Unión Europea</strong>, plantea que el precio deje de ser el criterio dominante en la adjudicación de contratos. En su lugar, propone reforzar factores como la calidad, la procedencia europea, la resiliencia de las cadenas de suministro, la ciberseguridad y la protección de las infraestructuras críticas.</p>
<p>No es todavía una norma, pero sí una señal clara de hacia dónde quiere avanzar Europa. Y su orientación revela un cambio mucho más profundo: Europa empieza a asumir que comprar más barato no siempre significa comprar mejor.</p>
<p>No estamos ante una cuestión menor. La contratación pública europea mueve alrededor de<strong> 2,5 billones de euros al año</strong>, aproximadamente el <strong>15% del PIB </strong>de la Unión. Orientar ese volumen de compra significa decidir qué empresas crecen, qué empleos se mantienen, qué tecnologías se desarrollan y qué capacidades industriales conserva Europa. De manera que comprar ya no es solo contratar un producto o un servicio, sino que pasa a decidir qué capacidades queremos conservar. Así pues, Europa empieza a comprar con la mirada puesta en su futuro industrial.</p>
<h3>La factura que nunca vimos</h3>
<p>Una factura muestra cuánto cuesta un producto, pero no cuánto dependeremos de él: no indica qué ocurrirá si el proveedor deja de suministrarlo, si el país donde se fabrica restringe sus exportaciones, si una sequía afecta a las materias primas, si una guerra bloquea la ruta logística, si un ciberataque paraliza la plataforma o si una decisión política impide actualizar la tecnología que sostiene nuestras operaciones.</p>
<p>Tampoco refleja el coste de reconstruir una industria que hemos dejado desaparecer, encontrar un proveedor alternativo en mitad de una crisis o sustituir una tecnología que se ha vuelto imprescindible. El precio de compra es visible; en cambio, el coste de la dependencia permanece oculto hasta que algo falla.</p>
<blockquote>
<p>Europa ha aprendido esta premisa con la energía rusa, los semiconductores asiáticos, los principios activos farmacéuticos, las tierras raras, las baterías, los paneles solares y las plataformas digitales</p>
</blockquote>
<p>Europa ha aprendido esta premisa con la energía rusa, los semiconductores asiáticos, los principios activos farmacéuticos, las tierras raras, las baterías, los paneles solares y las plataformas digitales. Durante años, la eficiencia económica se construyó concentrando la producción allí donde resultaba más barata. Sin embargo, una cadena extremadamente eficiente en condiciones normales puede ser extraordinariamente vulnerable cuando cambia el contexto.</p>
<p>Confundimos eficiencia con ausencia de redundancia. Eliminamos proveedores alternativos, inventarios, capacidades locales y márgenes de seguridad porque parecían costes prescindibles. El sistema funcionaba tan bien que dejamos de imaginar que pudiera dejar de hacerlo. Hasta que dejó de hacerlo.</p>
<h3>La sostenibilidad empresarial no consiste únicamente en contaminar menos</h3>
<p>Aquí aparece una de las grandes contradicciones de nuestro tiempo. Muchas empresas continúan situando la sostenibilidad en un departamento específico, mientras las decisiones que determinan su verdadera sostenibilidad se toman en compras, operaciones, tecnología, finanzas o estrategia.</p>
<p>Una empresa no es sostenible solo porque reduzca emisiones, publique una memoria o cumpla con los indicadores ESG. También debe ser capaz de mantener su actividad, cumplir sus compromisos y seguir creando valor cuando alguna de sus dependencias se tensiona.</p>
<p>La sostenibilidad empresarial es ambiental, pero también económica, social, tecnológica y geopolítica; significa conocer los recursos, proveedores, infraestructuras, territorios, datos, personas y sistemas sin los cuales la organización no puede funcionar. Es decir, no se trata de aspirar a una autonomía imposible, ya que inguna empresa puede producirlo todo, ni tampoco controlar todos los recursos o eliminar todas sus interdependencias. Se trata, pues, de distinguir entre las dependencias necesarias y las dependencias peligrosas. No es lo mismo depender que depender sin saberlo.</p>
<h3>Cuando lo barato desplaza el coste</h3>
<p>Comprar un producto fabricado a miles de kilómetros puede reducir su precio inmediato, pero trasladar otros costes al territorio, al empleo, al medio ambiente o al futuro. Puede generar más emisiones, reducir la trazabilidad, debilitar proveedores locales y aumentar la exposición a interrupciones externas. Esto no significa que todo deba producirse localmente ni que Europa tenga que encerrarse detrás de sus fronteras, porque la autarquía sería tan poco realista como la dependencia absoluta. Más bien, significa que el precio debe dejar de actuar como si existiera aislado del mundo.</p>
<p>La propuesta legislativa presentada por la Comisión Europea plantea que la calidad represente<strong> al menos el 30% de la valoración</strong> de los contratos públicos y el 50% en aquellos intensivos en mano de obra. También abre la puerta a considerar el contenido europeo, la seguridad de las cadenas de suministro, la ciberseguridad y las dependencias estratégicas.</p>
<p>Por tanto, el mensaje de fondo trasciende a la Administración: comprar no consiste solo en comparar ofertas, sino en elegir qué sistema económico queremos sostener. Cada decisión de compra distribuye poder, refuerza unas industrias y debilita otras. También premia determinadas condiciones laborales, ambientales y fiscales, y consolida tecnologías, países y proveedores. Y, en ocasiones, construye una dependencia que condicionará todas las decisiones futuras.</p>
<h3>De la cadena de suministro al mapa de dependencias</h3>
<p>Las empresas han dedicado años a conocer su cadena de suministro. Sin embargo, ahora necesitan comprender algo más amplio: su mapa de dependencias. Un proveedor puede ser sustituible sobre el papel y, sin embargo, depender de la misma materia prima, del mismo puerto, del mismo operador logístico, de la misma plataforma tecnológica o del mismo país que los demás.</p>
<p>Tener tres proveedores no garantiza diversificación si los tres comparten el mismo punto de fragilidad. Por eso, antes de tomar una decisión estratégica de compra, ya no basta con preguntar cuánto cuesta. También deberíamos preguntarnos:</p>
<ul>
<li>¿Qué capacidad perderíamos si este proveedor desapareciera?</li>
<li>¿Cuánto tiempo podríamos operar sin él?</li>
<li>¿Existe una alternativa real o solo una alternativa contractual?</li>
<li>¿Qué recursos, infraestructuras y tecnologías sostienen su actividad?</li>
<li>¿Quién controla los datos y sistemas de los que dependeremos?</li>
<li>¿Qué impactos sociales y ambientales estamos desplazando fuera de nuestro perímetro?</li>
<li>¿Cuánto costaría recuperar esa capacidad en plena crisis?</li>
</ul>
<p>Estas preguntas convierten la compra en una decisión de sostenibilidad empresarial. Y obligan a elevar determinadas dependencias desde el departamento de compras hasta el comité de dirección. Porque aquello que puede detener la empresa no puede gestionarse únicamente como una partida de coste.</p>
<h3>Del <em>just in time </em>al<em> just in case</em></h3>
<p>Durante mucho tiempo, la empresa excelente fue la que eliminaba cualquier elemento aparentemente improductivo. Hoy empezamos a comprender que algunas duplicidades no son ineficiencias, sino barreras de protección. Un segundo proveedor, una reserva de capacidad, una copia independiente de los datos, una fuente energética alternativa o una relación estable con productores próximos tienen un coste. Pero también lo tiene detener la producción, incumplir un contrato, perder clientes o descubrir que no existe una alternativa cuando todos la necesitan al mismo tiempo.</p>
<p>La resiliencia no es gratuita. La fragilidad tampoco. La cuestión no consiste en acumular recursos sin criterio, sino en decidir dónde resulta peligroso depender de una sola opción. Pasar del <em>just in time</em> al <em>just in case </em>no significa abandonar la eficiencia, sino incorporar el riesgo a su cálculo. Una empresa verdaderamente eficiente no es la que funciona al menor coste posible mientras todo va bien. Es la que puede continuar funcionando cuando algo deja de ir bien.</p>
<h3>Comprar es decidir qué queremos sostener</h3>
<p>La reforma propuesta no resolverá por sí sola las dependencias de Europa. Puede generar tensiones comerciales, aumentar determinados costes y abrir debates complejos sobre proteccionismo, competencia y reciprocidad.</p>
<p>Además, su contenido todavía puede cambiar durante la negociación legislativa. Ahora bien, introduce una conversación que las empresas ya no pueden aplazar: ¿qué significa realmente comprar bien? Quizá no sea conseguir siempre el precio más bajo. Puede ser que hoy sea, más bien, obtener calidad, continuidad, trazabilidad, innovación y capacidad de respuesta. O tal vez consista en saber qué riesgos aceptamos a cambio de cada ahorro y qué capacidades estamos dispuestos a perder.</p>
<blockquote>
<p>La reforma propuesta no resolverá por sí sola las dependencias de Europa, pero introduce una conversación inaplazable para las empresas</p>
</blockquote>
<p>La sostenibilidad empresarial empieza mucho antes de medir impactos; ya lo hace en las decisiones que construyen o reducen nuestra vulnerabilidad. Porque cada compra sostiene algo: una empresa, un empleo, una tecnología, un territorio, una forma de producir o una determinada relación de dependencia. Y aquello que hoy parece más barato puede acabar siendo lo que mañana ya no podamos permitirnos.</p>
</div>
</div><div class="fusion-separator fusion-full-width-sep" style="align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;width:100%;"></div><div ><a class="fusion-button button-flat fusion-button-default-size button-default fusion-button-default button-1 fusion-button-default-span fusion-button-default-type" target="_blank" rel="noopener noreferrer" href="https://www.viaempresa.cat/es/economia/bruselas-cambia-reglas-comprar-bien-ya-no-es-comprar-barato_2240271_102.html"><span class="fusion-button-text awb-button__text awb-button__text--default">Ver artículo</span></a></div></div></div></div></div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Mercosur y la paradoja europea: exigir dentro, ceder fuera (Via Empresa)</title>
		<link>https://silviaurarte.com/mercosur-y-la-paradoja-europea-exigir-dentro-ceder-fuera-via-empresa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Silvia Urarte]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Jan 2026 18:01:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comercio]]></category>
		<category><![CDATA[Artículo]]></category>
		<category><![CDATA[Comercial]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Europa]]></category>
		<category><![CDATA[Mercados]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://silviaurarte.com/?p=4167</guid>

					<description><![CDATA[Publicado en: Via Empresa  Europa aún está a tiempo de construir un modelo comercial que no enfrente sostenibilidad y competitividad, sino que las alinee  La Unión Europea presume de liderazgo en sostenibilidad, pero el acuerdo con Mercosur revela una contradicción profunda: estándares estrictos para los productores europeos y flexibilidad cuando se trata de competir en el exterior. Una  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="fusion-fullwidth fullwidth-box fusion-builder-row-2 fusion-flex-container nonhundred-percent-fullwidth non-hundred-percent-height-scrolling" style="--awb-border-radius-top-left:0px;--awb-border-radius-top-right:0px;--awb-border-radius-bottom-right:0px;--awb-border-radius-bottom-left:0px;--awb-flex-wrap:wrap;" ><div class="fusion-builder-row fusion-row fusion-flex-align-items-flex-start fusion-flex-content-wrap" style="max-width:1248px;margin-left: calc(-4% / 2 );margin-right: calc(-4% / 2 );"><div class="fusion-layout-column fusion_builder_column fusion-builder-column-1 fusion_builder_column_1_1 1_1 fusion-flex-column" style="--awb-bg-size:cover;--awb-width-large:100%;--awb-margin-top-large:0px;--awb-spacing-right-large:1.92%;--awb-margin-bottom-large:0px;--awb-spacing-left-large:1.92%;--awb-width-medium:100%;--awb-spacing-right-medium:1.92%;--awb-spacing-left-medium:1.92%;--awb-width-small:100%;--awb-spacing-right-small:1.92%;--awb-spacing-left-small:1.92%;"><div class="fusion-column-wrapper fusion-flex-justify-content-flex-start fusion-content-layout-column"><div class="fusion-alert alert custom alert-custom fusion-alert-left awb-alert-native-link-color" style="--awb-background-color:rgba(50,105,255,0.05);--awb-accent-color:var(--awb-color7);--awb-border-size:0px;--awb-border-top-left-radius:0px;--awb-border-top-right-radius:0px;--awb-border-bottom-left-radius:0px;--awb-border-bottom-right-radius:0px;--awb-margin-bottom:20px;" role="alert"><div class="fusion-alert-content-wrapper"><span class="alert-icon"><i class="fa-newspaper fas" aria-hidden="true"></i></span><span class="fusion-alert-content"><span style="color: #000080;">Publicado en: <a href="https://www.viaempresa.cat/" target="_blank" rel="noopener">Via Empresa</a></span></span></div></div><div class="fusion-text fusion-text-3"><h3 class="c-mainarticle__subtitle">Europa aún está a tiempo de construir un modelo comercial que no enfrente sostenibilidad y competitividad, sino que las alinee</h3>
</div><div class="fusion-text fusion-text-4"><p>La Unión Europea presume de <strong>liderazgo</strong> en <strong>sostenibilidad</strong>, pero el acuerdo con <strong>Mercosur</strong> revela una contradicción profunda: estándares estrictos para los productores europeos y flexibilidad cuando se trata de competir en el exterior. Una paradoja que afecta al <strong>campo</strong>, a la credibilidad institucional y a la propia autonomía estratégica del continente.</p>
<p>Esa paradoja se manifiesta con claridad en el acuerdo comercial con Mercosur, que ha puesto sobre la mesa una contradicción incómoda: la sostenibilidad es irrenunciable dentro de las fronteras europeas, pero negociable cuando se trata de competir fuera. Y esa incoherencia no es solo económica; es estratégica, política y cultural.</p>
<p>Los agricultores y ganaderos europeos operan bajo uno de los marcos regulatorios más exigentes del mundo. Diversos informes sectoriales y de la propia Comisión Europea estiman que las normativas ambientales, de bienestar animal y de seguridad alimentaria pueden suponer entre un 20% y un 30% de costes adicionales para los productores europeos frente a competidores externos. La UE ha ido restringiendo progresivamente sustancias fitosanitarias y limita fuertemente el uso de antibióticos en la ganadería, mientras que en varios países del Mercosur se mantienen prácticas cuyo control es considerablemente menos estricto.</p>
<blockquote>
<p>La sostenibilidad es irrenunciable dentro de las fronteras europeas, pero negociable cuando se trata de competir fuera</p>
</blockquote>
<p>No se trata de cuestionar la producción sudamericana, sino de asumir una evidencia incómoda: no se compite bajo las mismas reglas. Europa obliga a producir más caro en nombre de la sostenibilidad y, al mismo tiempo, permite la entrada de productos más baratos precisamente porque no asumen esos mismos costes. En ese contexto, la sostenibilidad deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en una penalización estructural.</p>
<p>Desde una perspectiva ambiental, la paradoja se agrava. Europa no reduce el impacto ecológico global; simplemente lo desplaza. La huella ambiental no desaparece, cambia de geografía. Importar productos de regiones con mayores tasas de deforestación o menor control ambiental puede incrementar la huella de carbono total asociada al consumo europeo, incluso si las emisiones directas dentro de Europa disminuyen. Esto no es transición ecológica real, sino una forma sofisticada de contabilidad verde selectiva.</p>
<p>A esta incoherencia se suma otro factor que rara vez se menciona: el comportamiento del consumidor europeo. Exige sostenibilidad, pero compra precio. Y esa tensión entre valores y hábitos de consumo también condiciona, silenciosamente, las decisiones políticas y comerciales.</p>
<p>Bruselas justifica el acuerdo como una necesidad estratégica: diversificar mercados, reforzar alianzas con Sudamérica y reducir dependencias geopolíticas en un mundo cada vez más multipolar. Es cierto que Europa compite con China y otras potencias por influencia en la región y que necesita acuerdos comerciales para sostener su peso global. Pero desde el territorio rural europeo esta estrategia se percibe como una cesión: el sector primario se convierte en la variable de ajuste de una geopolítica diseñada para beneficiar principalmente a otros sectores económicos.</p>
<p>El problema no es menor. La pérdida de capacidad productiva interna no es solo un asunto económico; es un riesgo para la autonomía estratégica europea. Un continente que aspira a liderar la sostenibilidad no puede permitirse depender de terceros para su alimentación básica.</p>
<p>En Catalunya, esta tensión se vive con especial intensidad. El sector agrario catalán, con más de 50.000 explotaciones —muchas de ellas familiares o cooperativas— y un agroalimentario que representa alrededor del 20% de la industria regional, ha realizado inversiones significativas en trazabilidad, sostenibilidad hídrica, reducción de insumos químicos y adaptación a los estándares europeos. Cooperativas y productores locales han asumido costes y transformaciones profundas con la convicción de que ese esfuerzo sería reconocido. Hoy, muchos perciben que ese compromiso se diluye cuando se les obliga a competir con productos que no han recorrido el mismo camino.</p>
<p>Para el campesinado catalán, la sostenibilidad no es una consigna política, sino una condición de supervivencia territorial. Mantener vivo el paisaje, el tejido rural y la producción de proximidad no es solo una cuestión económica, sino un elemento de cohesión social, resiliencia y seguridad alimentaria.</p>
<blockquote>
<p>Para el campesinado catalán, la sostenibilidad no es una consigna política, sino una condición de supervivencia territorial</p>
</blockquote>
<p>El riesgo de esta incoherencia va más allá del conflicto agrícola. Cuando las normas se aplican con rigor dentro y se relativizan fuera, la sostenibilidad pierde credibilidad social. Y cuando pierde credibilidad, deja de ser un proyecto compartido para convertirse en una imposición. Encuestas europeas recientes muestran que el apoyo ciudadano a la transición ecológica disminuye cuando se percibe que genera desigualdad o pérdida de competitividad, un aviso que las instituciones no deberían ignorar. No se puede construir un futuro verde sobre una base desigual.</p>
<p>Mercosur podría haber sido una oportunidad para liderar un comercio internacional verdaderamente sostenible, con estándares comunes, mecanismos de verificación y cláusulas ambientales exigentes. En cambio, se ha convertido en el símbolo de una Europa que predica sostenibilidad, pero negocia pragmatismo.</p>
<p>El conflicto actual no es solo económico. Es estratégico, político y cultural. Europa debe decidir si quiere liderar la sostenibilidad como un principio real de su modelo económico o utilizarla únicamente como relato interno compatible con cualquier acuerdo externo. Porque no existe sostenibilidad sin coherencia. Y no existe coherencia cuando el sacrificio siempre recae en los mismos.</p>
<p>Europa aún está a tiempo de construir un modelo comercial que no enfrente sostenibilidad y competitividad, sino que las alinee. Pero para ello necesita algo más que acuerdos: necesita visión estratégica, valentía política y la voluntad de no dejar atrás a quienes sostienen el territorio.</p>
<p>Porque Europa no puede liderar lo que no es capaz de aplicar a sí misma.</p>
</div><div class="fusion-separator fusion-full-width-sep" style="align-self: center;margin-left: auto;margin-right: auto;margin-top:20px;width:100%;"></div><div ><a class="fusion-button button-flat fusion-button-default-size button-default fusion-button-default button-2 fusion-button-default-span fusion-button-default-type" target="_blank" rel="noopener noreferrer" href="https://www.viaempresa.cat/es/economia/mercosur-paradoja-europea-exigir-dentro-ceder-fuera_2228324_102.html"><span class="fusion-button-text awb-button__text awb-button__text--default">Ver artículo</span></a></div></div></div></div></div>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
