
Algunas imágenes despiertan recuerdos, como niños saltando sobre otros en fila, jugando al ‘burro’ o simplemente en la calle
Hay imágenes que despiertan algo profundo. Como esta en la que un grupo de niños salta sobre otros agachados en fila. Un juego conocido por muchos nombres: “el burro”, “churro, media manga, mangotero”, o simplemente “jugar en la calle”.
No necesitábamos mucho: ni pantallas, ni juguetes sofisticados. Bastaba con un espacio compartido, unas reglas acordadas en voz alta, y la energía inagotable de estar juntos.
Jugábamos con el cuerpo, con la imaginación, con lo que hubiera. Éramos, sin saberlo, sostenibles.
Hoy, en pleno siglo XXI, hablamos de sostenibilidad, de economía circular, de responsabilidad social. Y aun así, si miramos atrás con atención, muchos de estos principios ya estaban presentes en aquella infancia sin etiquetas.
Este artículo no busca idealizar el pasado, ni criticar el presente. Solo observar. Y entender qué hemos cambiado… y qué quizá podríamos recuperar.
Ayer y hoy: dos lenguajes, una misma intención
Los tiempos cambian, sí. Pero si miramos con cuidado, veremos que los valores fundamentales —cooperación, comunidad, creatividad, respeto por los recursos— siguen aquí, aunque con formas diferentes. Aquí una comparación simbólica:
¿Y si la sostenibilidad también tiene memoria?
Cuando hablamos de futuro, a veces olvidamos que ya hemos vivido versiones simples —pero muy potentes— de lo que hoy consideramos innovación social.
Jugábamos sin consumir. Compartíamos sin protocolos. Aprendíamos sin manuales.
La diferencia es que ahora, por fin, somos conscientes de su valor.
Podemos recuperar la esencia, sumando conciencia, escala y tecnología.
No se trata de retroceder, sino de avanzar con raíces.
Quizá la sostenibilidad no sea solo un modelo de producción o consumo, sino una manera de vivir, de convivir… de recordarnos humanos.
Porque un futuro responsable se construye también con lo que hemos aprendido en los juegos, en la calle, en lo compartido.
Lo esencial no se pierde. Se transforma.
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11 de marzo de 2026





